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“No le des tus margaritas a los cerdos”

Compartir es parte del desarrollo y del crecimiento personal; pero es, además, una de las cosas más bellas que existen en la vida.

De acuerdo con la escala del desarrollo por la que hay que transitar, para pertenecer de lleno al mundo del Ser es necesario haber recorrido previamente el Tener y el Saber.

De este desarrollo se deriva un concepto que reza de este modo.

“Nadie puede gozar lo que tiene si no lo comparte”. Respecto a esta idea, hay quien dice que los padres nos equivocamos al tratar de hacer que nuestros pequeños compartan cuando apenas están experimentando el Tener. Debemos dejarlos que pasen por la experiencia de negarse a compartir -argumentan- para que puedan entender a profundidad el sentido de poseer y, posteriormente, transiten por una etapa en la cual puedan compartir lo que tienen. En realidad, esto tiene cierta congruencia.

Con respecto al Saber, se dice que nadie puede gozar lo que sabe si no lo enseña o lo transmite. En ello estriba la gran satisfacción que tiene el magisterio. De hecho, no se requiere ser maestro para saborear la alegría de enseñar.

En lo personal, disfruto mucho cuando enseño, y más aún cuando he tenido que exponer algún tema, puesto que al final aprendo más yo al tratar de explicarlo que los que asisten a la ponencia. Me queda claro que la mejor manera de entender y procesar algo es haciendo el esfuerzo de explicarlo. Es una manera de estructurar las ideas, complementarlas y redondearlas que resulta invaluable y sumamente didáctica para el que enseña.

Todo ello va relacionado con el acto de compartir. Definitivamente, encuentro muy sano y muy positivo tener la capacidad de compartir y poder hacerlo en los distintos ámbitos (Tener, Saber y Ser), pero ello implica lograrlo con sabiduría.

Debe definirse con inteligencia qué se comparte y con quién, y hacerlo con mesura. Todo en la vida debe llevar una justa medida, ya que algo intrínsecamente bueno puede, eventualmente, tener un impacto negativo. Por ello, sin ir en contra de la transparencia, debemos ser cautos al compartir.

Mucha gente no es apta para recibir, así se trate de nuestros bienes, nuestro acervo cultural ó quizá algo más preciado aún: Nuestras confidencias.

Jesús bien dijo: “No les arrojes margaritas a los cerdos”; y considero valioso tener presente esta frase cargada de verdad y mucha sabiduría. Por ello, antes de entregar algo muy tuyo, no dudes en cuestionártelo cuantas veces sea necesario; dado que, incluso en un acto tan humano y noble como compartir, deben prevalecer la sabiduría y la dignidad.

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2 comments to “No le des tus margaritas a los cerdos”

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