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Cambiando las calles por avenidas

 

 Unsung

Unsung Hero (Link del video)

Cada vez me convenzo más de que la mejor fórmula en la vida para hacer que el éxito nos encuentre, es sirviendo.

Hace ya un año que decidí ser auto-empleado. Dejar la zona de confort no fue fácil; me tardé nada más 35 años para perderle el miedo a renunciar a la seguridad de las maravillosas quincenas, atractivos bonos, viajes, prestaciones, un ejército de colaboradores y el glamour de ser alto directivo de una empresa aseguradora, para lanzarme al mundo del auto-empleo, donde no hay nada de lo que acabo de mencionar, donde nadie te manda, pero subsistes solo.  Donde cambias el título nobiliario (laboral) y el poder que envuelve una posición, por ser más tú, por conocer tu verdadero  potencial y encontrarte más contigo mismo.

 

Debo decir que no ha pasado un solo día en el que me haya arrepentido y haya  pasado por mi cabeza la remota posibilidad de volverme a meter a una jaula de oro. Resulta, pues, que soy un afortunado y un bendecido por la vida, porque en un año en donde nuestros brillantes políticos tienen la economía parada, no he sufrido por falta de ingresos y menos si se trata de satisfacciones profesionales. En cada una de mis muchas actividades como auto-empleado he obtenido retribución económica y, lo más importante, regalos para mi crecimiento interno.

 

Me gusta dar conferencias de desarrollo humano y, cada vez que tengo la oportunidad de estar frente a un auditorio para compartir algunos hallazgos de esos que la vida permite encontrar sólo a aquellos que se encuentran en la búsqueda, termino por aprender más y descubrir nuevos tesoros.  Aquí  se vuelve a cumplir la paradoja de la vida de quequién más da, más recibe.

 

He gozado de la confianza de gente que me ha permitido darle consultoría y  he obtenido grandes enseñanzas no sólo al ofrecerles soluciones a problemáticas que les preocupaban, sino al buscar comprender su negocio y hacer algo más por ellos, tratando, en verdad, de transformar el concepto tradicional de ventas metafóricamente de “calle” (donde el que vende busca sólo eso: vender) … a un concepto de “avenida”, obteniendo el flujo  en dos sentidos… … y lograr un ganar/ganar, siempre a través de la acción mágica: “Servir”.

 

Estoy cada día más convencido de que lo que dice Stephen  Covey: “Buscar comprender, antes que ser comprendido” es una ley de convivencia y felicidad… de vida.  En la vida personal, ni se diga y, en los negocios, no hay cliente que no valore que en vez de tratar de venderle algo, en verdad te intereses en ayudarle a resolver una situación complicada.

 

Por supuesto que me llama la atención y es triste confirmar que muchos que se encuentran en una zona de confort no se preocupan por servir, sino por cuidar la chamba.   Son tan hábiles patinando para satisfacer el mínimo deseo del “jefe” o incluso para adivinarlo antes que lo exprese, que es difícil para los altos directivos detectarlo y ver que en vez de servir a los clientes, son serviles con sus jefes dejando un extraordinario hueco en lo que verdaderamente significa la razón de ser de todas las empresas: SERVIR AL CLIENTE.

 

Otra de mis actividades es hacer “intermediaciones” acercando a aseguradoras y clientes a resolver enredos en los que, por lo general, pierden ambos y más cuando se encierran en querer tener la razón más que en resolver el conflicto. Me da gusto poder apoyarlos, lo cual va muy bien con mi concepto de cambiar las calles por avenidas y hacer que las cosas fluyan en ambos sentidos.

 

Cada día doy gracias a la vida por las oportunidades que me da de servir, de sentirme útil. La verdad es que no extraño para nada el glamour del corporativismo y no cejaré en mi intento de ayudar a tener un México mejor, a través de ser un mejor individuo de lo que fui el día de ayer y como cereza del pastel resulta que esta fórmula de querer servir, de mantenerme como un eterno aprendiz y de tratar de trasformar las calles en avenidas, además de muy divertida, está resultando notablemente productiva.

 

Cierro sugiriéndote que cada vez que estés ante alguien, no pienses nada más en cómo obtener un beneficio para ti   (o para tu compañía), empieza por entender la necesidad de la persona y trata de servirlo, la vida misma se encargará de recompensarte.

 

Te recomiendo ver el video al que se refiere la fotografía que acompaña esta reflexión:  htpp//thaigoodstories.com.

 

“Sé el cambio que deseas ver en el mundo”. Gandhi

 

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