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Living with your Baggage Packed

Some years ago, I took a Human Development course, where they shared life lessons that posed different types of paradigms than those we are used to.

One of those concepts made an impact on me and that was the one that referred to the process through which suffering is generated. Simply put, we can say that suffering originates or comes about due to a person’s attachment to people and things.

While reflecting on this issue, I remembered a story in which a person goes in search of a Guru (Spiritual teacher) so as to obtain knowledge about life, for this person was famous for his wisdom and was praised by many because of this.

He inquired where the Guru lived and after a long journey, he found a lonesome road that seemed to lead nowhere. He was surprised to find a small country house consisting of only one room, but he was even more surprised when the person inhabiting the small house kindly invited him in. Inside, there were only a few plain pieces of furniture, such as a small bed, a chair, a table and on top of it a candle and a notebook.

He couldn’t hide his surprise when he realized that this man with such great wisdom and fame lived in such a simple manner. In his mind he had imagined this man living in a big house with many books and belongings. He then started the following dialogue:

Person:​Really? Do you live here?

Guru:​​Yes

Person:​But where are all your belongings?

Guru:​​And where are yours?

Person:​I’m just passing through

Guru:​​So am I

It seems to me that human beings have an imbedded need to feel secure, to have, to belong.

They need to feel they belong to a certain place, a family, a community, making it hard to imagine themselves otherwise. However, we should be aware that in this lifetime nothing is permanent, and that the only constant is change.

There is a phrase that I like very much and that I used many times while delivering conferences in the corporate world. Whenever I had the opportunity to talk to people whom I felt were too attached to their position inside the firm, I would use my phrase “We should learn how to always live with our baggage packed”. With that being said, I tried to explain to them that even though it is fine to be passionate about your work, and to put the company´s colors, we cannot set aside the fact that there are a thousand variables that can topple your current reality.

Probably, it is more suitable to see life not as something that never changes but rather as something that is temporary.

It is better to know that we’re just passing by so as to avoid getting attached, striving not to hold on to anything, therefore allowing us to enjoy life, instead of storing up on things, setting aside our joy for later.

Nothing is permanent, not even us!

Vivir con las maletas hechas …

Hace algunos años tomé un curso de desarrollo humano, en el que se compartían enseñanzas de vida, que planteaban paradigmas diferentes a los que estamos acostumbrados. Uno de esos conceptos me impactó y se refería al proceso a través del cual se genera el sufrimiento.

Para explicarlo de una manera sencilla basta decir que el sufrimiento se origina comúnmente por el apego a las personas o a las cosas.

Reflexionando un poco sobre el tema, recordé una historia en la que un individuo se va en busca de un Gurú (Maestro) para tratar de obtener conocimiento de vida, dado que mucha gente hablaba de la sabiduría de dicho personaje.

Después de un largo viaje y de preguntar por la casa donde vivía, al final de una vereda poco transitada y que no parecía llevar a algún poblado o ciudad, se sorprendió al encontrar una pequeña y rústica construcción, que constaba de una sola habitación y se sorprendió aún más cuando dicho individuo amablemente lo recibe y al hacerlo pasar, se percata de que en el interior no había más que mobiliario sencillo que constaba de una pequeña cama, una silla, una mesa, una vela y una libreta de apuntes.

Sin poder ocultar su sorpresa por el hecho de que un individuo con tal sabiduría viviera de una manera tan sencilla, ya que se hubiese imaginado que tendría por vivienda un lugar con muchos libros y que además contaría con muchas pertenencias.

Inició de manera natural el siguiente dialogo:

Persona:​¿Cómo? ¿Tu vives aquí?
Gurú:​​Sí.
Persona:​Pero, ¿dónde están tus cosas?.
Gurú:​​¿Y dónde están las tuyas?
Persona:​Es que yo estoy de paso.
Gurú:​​Yo también.

Me parece que el ser humano tiene una muy arraigada necesidad de seguridad, de poseer y de pertenecer.

De pertenecer a un lugar, a una familia, a una comunidad y que es difícil imaginarse sin ningún vínculo de esta naturaleza. Sin embargo, más nos valdría hacer consciencia de que en esta vida no hay nada permanente y que la única constante es el cambio.

Hay una frase que me gusta mucho y solía utilizar en el mundo corporativo, cuando hablaba con gente que me tocó dirigir y que en mi opinión, las sentía demasiado aferradas a la posición que ocupaban en la empresa. Dicha frase reza: “Debemos aprender a vivir con las maletas hechas”. Con ello, yo intentaba explicar a la gente que si bien hay que ponerse la camiseta de la empresa para la que se trabaja y entregarse con pasión a la tarea, no podemos dejar de ver que existen mil y un imponderables que pueden dar un vuelco a la situación actual.

Es posiblemente más congruente ver la vida, no como un estado inmutable y tratar de vivir conscientes de que todo es temporal.

Es mejor saber que estamos de paso y evitar el apego, aspirando a no aferrarnos a nada. Esto nos llevará a disfrutar, en vez de medir o atesorar, posponiendo el gozo para después.

Nada es permanente. Nosotros incluso, en este plano de la vida, ¡somos temporales!

“Vivir con las maletas hechas”

“Vivir con las maletas hechas”
Hace algunos años tomé un curso de desarrollo humano, en el que se compartían enseñanzas de vida, que planteaban paradigmas diferentes a los que estamos acostumbrados, uno de esos conceptos me impactó y se refería al proceso a través del cual se genera el sufrimiento.

Para explicarlo de una manera sencilla basta decir que el sufrimiento se origina comúnmente por el apego a las personas o las cosas

Reflexionando un poco sobre el tema, recordé una historia en la que un individuo que se va en busca de un Gurú (Maestro) para tratar de obtener conocimiento de vida, dado que mucha gente hablaba de la sabiduría de dicho personaje.

Después de un largo viaje y de preguntar por la casa donde vivía, al final de una vereda poco transitada y que no parecía llevar a algún poblado o ciudad, se sorprendió al encontrar una pequeña y rústica construcción, que constaba de una sola habitación y se sorprendió aún más cuando dicho individuo amablemente lo recibe y al hacerlo pasar, se percata de que en el interior no había más que un mobiliario sencillo que constaba de una pequeña cama, una silla , una mesa, una vela y una libreta de apuntes.

Sin poder ocultar su sorpresa por el hecho de que un individuo que contaba con tal sabiduría viviera de una manera tan sencilla, ya que se hubiese imaginado que tendría por vivienda un lugar con muchos libros y que además contaría con muchas pertenencias. Inició de manera natural el siguiente dialogo:

¿Cómo? ¿Tu vives aquí?
El Gurú: Sí.
Pero, ¿donde están tus cosas?.
El Gurú: ¿Y donde están las tuyas?
Es que yo estoy de paso.
El Gurú: Yo también.

Me parece que el ser humano tiene muy arraigada una necesidad de seguridad, de poseer y de pertenecer.

De pertenecer a un lugar, a una familia, a una comunidad y que es difícil imaginarse sin ningún vínculo de ésta naturaleza. Sin embargo más nos valdría hacer consciencia de que en ésta vida no hay nada permanente y que la única constante es el cambio.

A mí hay una frase que me gusta mucho y solía utilizar en el mundo corporativo, cuando hablaba con gente que me tocó dirigir y que en mi opinión, las sentía demasiado aferradas a la posición que ocupaban en la empresa. Dicha frase reza: “Debemos aprender a vivir con las maletas hechas”

Con ello, yo intentaba explicar a la gente que si bien hay que ponerse la camiseta de la empresa para la que se trabaja y entregarse con pasión a la tarea, no podemos dejar de ver que existen mil y un imponderables que pueden dar un vuelco a la situación actual.

Es posiblemente más congruente ver la vida, no como un estado inmutable y tratar de vivir conscientes de que todo es temporal.

Es mejor saber que estamos de paso y evitar el apego, aspirando a no aferrarnos a nada. Lo cual, nos llevará a disfrutar, en vez de medir o atesorar, posponiendo el gozo para después.

Nada es permanente. Nosotros incluso, en éste plano de la vida, somos temporales!


¿Cómo vas con tu sueño?
Todos tenemos sueños. Todos tenemos, por lo menos, un sueño y generalmente es: “Lo que queremos ser en la Vida” y tenemos todos, derecho a cumplirlo.

Cuando somos niños es común que digamos: “cuando sea grande, voy a ser tal o cual cosa”. Aquél que se mantiene firme en su pensamiento y lo logra ¡bien por él! Sin embargo, la mayoría de nosotros, por una causa o por otra, lo vamos modificando al cabo de los años y difícilmente mantenemos el mismo sueño que tuvimos de pequeños.
Cuando decidí dejar el fútbol a los 21 años, quería una vida mejor y más segura y seguí el patrón de la época, que era: consigue un trabajó en una empresa sólida y crece en ella para desarrollarte, al menos ése era el consejo de nuestros padres.

A los 28 años puse un negocio que se desarrolló dentro de sus posibilidades y hoy continúa. Me dediqué a desarrollarme dentro de las compañías de seguros y tuve lo que deseaba: desarrollo, reconocimiento y una vida estable, digamos, de muy buen nivel.

Sin embargo, con el tiempo, no me resultó suficiente. Yo sentía que mi vida daba para más. Tardé años en vencer el temor de soltar la liana y volar por mi cuenta. Hace 4 años dejé de vender mi trabajo a una empresa y tomé la decisión de abandonar esa seguridad, para dedicarme por mi cuenta, a cosas que me agradan, pero sobre todo, con propósito.
Afortunadamente sigo con una vida estable, sin el cheque mensual y las prestaciones. Si comparo mi ingreso inestable de hoy con el que intercambiaba por mi libertad, es muy similar en cuanto a montos brutos, ya que a veces el actual es más alto y a veces no, pero sumando los cuatro años, me doy cuenta que cambié el miedo por la libertad, la aparente seguridad por la excitante flexibilidad, una rutinaria actividad de resolución de problemas dentro de un contexto específico por administrar mis tiempos dedicado a actividades a mi gusto, a mi ritmo, pero con la gran diferencia de que cada cosa que elijo hacer me alimenta interiormente.

En mi tiempo y en mi actividad ahora mando yo. Yo construyo mi agenda y elijo el camino que tomo cada día, para “hacer cosas con propósito”, ya sea que sean productivas para mí o que sean filantrópicas. Lo más importante es que ahora, soy mucho más feliz.

No tengo seguros el alpiste y agua en mi recipiente, pero tampoco tengo jaula y eso vale más que cualquier otra cosa. Ahora vuelo en libertad, no solo para buscar alimento, sino para disfrutar el vuelo.

Hoy que acabo de cumplir 60 años, veo la vida diferente y no cambiaría mi libertad por nada del mundo. Me han endulzado el oído en varias ocasiones, ofreciéndome posiciones a todas luces interesantes, pero lo que me ofrece la libertad de decidir qué hacer cada mañana, no tiene precio

Por otro lado, tampoco me arrepiento de no haberlo hecho antes, porque todo, absolutamente todo es experiencia y aprendizaje. Tengo claro, que si no hubiera sido por temor, hubiera salido de la jaula mucho antes y definitivamente sé, estoy plenamente consciente que seguiré luchando día a día por soñar y cumplir mis sueños, pero volando en libertad.

Nadie experimenta en cabeza ajena; requerimos vivir las cosas poco a poco, para tomar el valor de enfrentar la vida a nuestra manera, no del modo que lo hemos venido haciendo “porque así fueron dándose las cosas”.

El actor Peter Dinlange, por muchos conocido como Tyrion Lannister, dio un discurso hermoso que puedes ver en la Web como “Fracasa mejor” o como “Dont wait” , en el que habla de que él espero mucho, pero que tomó la decisión de ir por su sueño a los 29 años.

Todos requerimos definir y redefinir nuestro sueño una y otra vez y luchar por ello. Hay quien nunca vence el temor y habemos otros que nos tardamos nada más 34 años de nuestra vida profesional y llegar a la edad de 56 años para hacerlo. Benditos aquéllos que lo hacen pronto y benditos también los que se tardaron, no hay recetas, ni fórmulas, todo tiene su momento.

Es bueno estar en la realidad y trabajar fuerte para lograr ciertas metas. Sin embargo, nunca debemos dejar de soñar, de definir claramente nuestros sueños y de luchar cada día, si no de manera directa, al menos con acciones que nos acerquen diariamente a ellos.

El temor siempre estará presente, pero hay que cobrar valor para arrancar, no importa si tienes 20, 40 o incluso 60 años como yo. Si no es algo que traigas en el radar, te pregunto: ¿Te acuerdas de tus sueños de niño?¿son los mismos que tienes ahora? Lo sean o no, seguramente tienes un sueño de lo que quieres ser y entonces te pregunto: ¿Cómo vas con eso?

¿Que mató a la rana?

 

img_4978Hace unos días leí en una reflexión que llamó poderosamente mi atención. Hablaba sobre la muerte de una rana.

El artículo decía que las ranas no son de los animales mas listos dentro de la fauna que puebla la naturaleza, y como todos los animales que están en la parte baja de la cadena alimenticia, tienen muchos depredadores acechándoles, han desarrollado un avispado instinto de supervivencia.
No obstante, resulta curioso comprobar que si echas una rana a una cazuela con agua ardiendo, ésta salta inmediatamente para intentar salir lo más rápido que pueda y con los menores daños posibles.

En cambio, si la echas en una cazuela con agua templada, la rana no salta sino que se acomoda en el fondo de la cazuela y se queda allí.

Si pones la cazuela a fuego lento y el agua se va calentando, la rana no se mueve, si no que se va aclimatando y se queda tranquila,

La rana tiene la habilidad de ajustar su temperatura corporal. Por eso, cuando se va calentando el agua ella simplemente hace ajustes a su temperatura, y se mantiene ajustándola conforme va aumentando la temperatura del agua.

Justo cuando el agua está a punto de alcanzar el punto de ebullición, la rana, decide saltar, porque ya no puede atemperarse más, pero ahora ya es incapaz de hacerlo porque ha perdido toda su fuerza adaptando su temperatura corporal.

Muy pronto la rana muere.

La gran pregunta es: ¿Qué mató a la rana?

Mucha gente dirá:  “A la rana la mató el agua hirviendo.” Me parece que no es así. Lo que realmente mató a la rana fue su propia incapacidad para decidir cuándo saltar.

Hay momentos en los que necesitamos hacer frente a la situación y tomar las acciones apropiadas antes de estar incapacitados para saltar.

No deja de ser alarmante la similitud que existe entre esta situación y la que sufrimos muchos seres humanos en muchas y diversas situaciones.

Es vital que no nos pase lo que la rana… aclimatándonos hasta el punto de que cuando decidimos saltar, ya es imposible.

¡Decidamos cuándo saltar!

Si permitimos que la gente nos explote física, emocional, financiera, espiritual o mentalmente continuarán haciéndolo. Podríamos poner miles de ejemplos de ello.

Simplemente como ciudadanos, todos los capitalinos estamos hartos del abuso del gobernador, pero seguimos aclimatándonos a que nos suban y suban la temperatura del agua.

Todos sabemos (científicamente comprobado por diversas fuentes autorizadas) que el parque vehicular en su totalidad no llega al 20% como causa de la contaminación.

Decretar un “no circula”, no alcanza a resolver el 4% y un “doble no circula”, no resuelve ni el 8% de la contaminación.  Lo cual indica que prohibiendo la circulación del 40% de los vehículos, quedará por resolver el 92% de la contaminación. Sin contar con que los vehículos que más contaminan son los públicos.

Esa simple medida a mí en lo personal me afecta en mis negocios proporcionalmente a la reducción que hacen de los vehículos, es decir, un “no circula” me afecta el 20% de mis ingresos y, un “doble no circula”, el 40%.

Me pregunto ¿a cuántos más no afecta de la misma manera?  ¿Estará consciente este individuo que está matando la de por sí deprimida economía de la Ciudad de México?

Pero eso sí vemos bloqueos absurdos, obras abandonas y mal organizadas, pésima coordinación de semáforos, marchas autorizadas o al menos toleradas sin la mínima reacción de la autoridad, foto-multas ilógicas, un nuevo reglamento de tránsito pésimamente mal planeado o incluso me atrevo a decir malintencionadamente mal planeado… y nosotros, los ciudadanos, seguimos como la rana, aclimatándonos al son que nos toquen según los antojos o intereses del gobernador.

Nos prometió el presidente reducir substancialmente el numero de congresistas y a cambio sólo vemos gente incapaz de irse a dormir al congreso y levantar la mano como borregos por lo que les diga su partido, ya sea concertado entre todos los partidos o no, como por ejemplo cuando rechazaron aprobar la ley anticorrupción (Ley 3 de 3).
Esto nos ocurre porque los ciudadanos nos hemos acostumbrado al agua tibia y no ponemos un alto cuando cuando nos van subiendo la temperatura del agua.

No se trata de conseguir un poco de agua fría para echarle a la cacerola, comprando un auto más en el ejemplo del no circula y no se trata solamente de quejarnos del abuso, se trata de saltar a tiempo. Antes de que sea demasiado tarde.

Esto nos pasa en lo personal y en lo colectivo. Nuestro sistema nervioso colectivo es como el de la rana. A veces necesitamos una sacudida repentina antes de cobrar consciencia del peligro.

Es propio de la naturaleza humana tardar en entender todos los hechos.
Pero llega el momento de la verdad y es cuando hay que reaccionar.

Saltemos mientras tengamos la fuerza. Tenemos que estar conscientes de que:

“Nadie va a saltar por nosotros”

Carlos Molinar

“Soltar el vaso y viajar ligero”

 

Hay un dicho de la sabiduría popular que dice que: ” Nadie sabe lo que pesa el saco, más que aquel que lo va cargando. A mi, me parece que ese dicho encierra una gran verdad. Yo diría que habría que agregarle algo: ” y no sólo sabe lo que pesa, sino cuánto tiempo lleva cargándolo.

Por eso es difícil juzgar. Porque, por buena información que se tenga sobre determinada situación, siempre habrá cosas que no conozcamos y que hacen muy difícil verter una opinión subjetiva que además contemple casi todas las aristas que algo conlleva.

El peso específico es un problema serio, por donde quiera que se vea, pero siempre hay otros factores que influyen y que no son considerados cuando se juzga determinada situación.

Una Psicóloga en una sesión grupal, levantó un vaso de agua. Todos los participantes esperaban la pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío?, sin embargo ella preguntó: ¿Cuánto pesa este vaso?

Las respuestas variaron entre 200 gramos y 400 gramos. La psicóloga respondió: “El peso absoluto del vaso no es lo más importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no es problema, si lo sostengo una hora me dolerá el brazo, pero si lo sostengo durante todo el día, el brazo se me entumecerá y se paralizará. El peso del vaso no cambia, pero mientras más tiempo lo sujeto más pesado se vuelve. Y continuó, las preocupaciones, son como el vaso de agua, si piensas en ellas un rato no es un problema, si piensas en ellas más tiempo, empieza a doler, pero si piensas en ellas todo el día, terminarás paralizado e incapaz de hacer nada. “Acuérdate de soltar el vaso”.

En esta vida todos tenemos más o menos preocupaciones, pero tenemos que acostumbrarnos a “soltar el vaso”.

Si hacemos la analogía con el equipaje que llevamos a un viaje, nos ejemplifica de manera muy clara como vamos por la vida cargando un sin fin de cosas que no vamos a necesitar para ese viaje y además de todo viajamos con los brazos entumidos, paralizados y llenos de dolor cargando vasos que no necesitamos y que no nos dejan vivir.

Si queremos ser felices, tenemos que viajar ligero por la vida. Tenemos que “liberarnos” de tantos vasos que llevamos cargando por mucho tiempo inútilmente.

Yo pienso que algo que nos puede dar una ligera idea de cómo nos afectan algunas cosas que quizás no nos deben incumbir o que ya no necesitamos para nada, se refleja en ciertos malos sueños que tenemos. Hay veces que me despierto de un mal sueño, en el que se reflejan cosas que me preocuparon en el pasado y que ya no tienen importancia en mi vida actual y aunque se tratara de algo que nos atañe actualmente, la solución a ello no es preocuparse.

Cuando yo me despierto con una preocupación de un problema actual, lo que trato de hacer es analizarla y tratar de resolverla de la manera más práctica que puedo, si es que puedo resolverla, porque muchas veces no está en nuestras manos llevar a cabo ciertas acciones para resolver algo.

Es terrible si pensamos en el peso específico de ciertas preocupaciones y como se multiplica conforme pasa el tiempo y las seguimos cargando. Por lo que en mi opinión debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para resolver algo que nos afecta, sin preocuparnos de que las cosas salgan de determinada manera. A eso llamo yo “confiar en la vida, confiar en el bien”, aunque a veces me sorprendo al descubrirme cargando vasos que ni siquiera son míos.

Así que ojalá entendamos que de nada sirve ir por la vida cargando un vaso que sólo terminará por entumecernos, paralizarnos y dolernos sin sentido. Ocupémonos en lo que esté en nosotros resolver y despreocupémonos de todas las cosas, dejando que la vida haga su papel y el resultado seguramente será el mejor que podía resultar y en adición, al menos nosotros, no viviremos entumidos, viviremos sin dolor, viajando por la vida ligeros de equipaje.

Homenaje a Eduardo Galeano

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 Homenaje a Eduardo Galeano
 
Uno de mis autores favoritos es Eduardo Galeano, pensador y escritor uruguayo, censurado por las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile. Si me preguntaran ¿Cómo definiría a Eduardo Galeano?, lo primero que se me ocurre es decir que no sería sencillo hacerlo. 
 
Hay muchos adjetivos que le van tan bien. Él, es simplemente como es, valiente, transparente, profundo, agudo, denunciante, rebelde ante un mundo que tiene tanto por mejorar.
 
Hoy he decidido a manera de homenaje hacer una entrevista ficticia, lo cual es totalmente irreverente, dado que yo, soy sólo un escritor silvestre que le admira, pero me tomaré el atrevimiento para hacerlo, con la única intención de darles a conocer a los lectores algunas de sus frases, que en caso de que ya las conozcan, me atrevo a decir, que son tan buenas, tan reales, tan profundas y agudas que vale la pena releerlas.
 
Aclaro entonces después de disculparme con ustedes y con el mismo Galeano, que mis preguntas son sólo un intento por acomodar cierta lógica a sus respuestas (las cuales son todas, frases auténticas de Galeano). 
 
Sin embargo estoy seguro que si esta entrevista ficticia, fuese verdadera, sus respuestas quizás serían diferentes y mucho más agudas, mismas que probablemente nos llevarían a otras reflexiones.
 
Así que así, sin más ni más inicio esta entrevista inventada por mí, pero con respuestas reales de Galeano:
 
¿Cómo se definiría a sí mismo? 
 “Soy un loco que sueña un mundo sin militares. Soy un loco enamorado de la vida”.
“Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable”
 
¿Para quién escribe usted?
“Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, que no saben leer o no tienen con qué”.
 
Entonces ¿no es usted un escritor de un determinado género?
“Por suerte creo que estoy fuera de los géneros. Y eso es el resultado de muchos años de trabajo en que fui descubriendo que lo mío era una síntesis de diferentes géneros. Una tentativa de síntesis para recuperar la unidad perdida del lenguaje humano”.
 
 ¿Por qué ser rebelde? 
 “Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo”.
“Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común”.
 
¿Cree en la libertad? 
“Quien no está preso en la necesidad, está preso del miedo: Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.
 
¿Cree usted que el miedo es una constante de nuestro tiempo?
“Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados”
 
¿Qué opina del hombre moderno y de la influencia de la tecnología en su desarrollo individual?
“Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha la rama donde está sentado”
“La Cibercomunidad naciente encuentra refugio en la realidad virtual, mientras las ciudades tienden a convertirse en inmensos desiertos llenos de gente, donde cada cual vela por su santo y está cada cual metido en su propia burbuja”
 
¿Podremos realmente cambiar? 
“Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de dioses, pero la verdad trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres”.
“El destino no está escrito, lo escribimos nosotros todos los días, todo el día”.
 
¿Entonces hay esperanza de que este mundo cambie para mejor?
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”
“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizás desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”.
 
¿Qué tan importante es la acción? 
“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
 
¿Habrá entonces que perseguir nuestros ideales por más utópicos que parezcan?
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos y el horizonte se corre dos pasos, camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.
 

   Para mi sería un privilegio poder hacer una charla de café con Eduardo Galeano, y preguntarle tantas cosas, quizá algún día tenga la oportunidad de hacerlo, mientras tanto me quedo con mis preguntas inventadas y sus respuestas reales. Les recomiendo no sólo leerlo, sino escucharlo, porque para aquellos que nos gusta cuestionarnos cosas , sin duda alguna Galeano es de esos autores que nos aclara muchas cosas o mejor aún, que nos hace cuestionarnos a nosotros mismos y a nuestros paradigmas.

 

Galeano

 
Uno de mis autores favoritos es Eduardo Galeano, pensador y escritor uruguayo, censurado por las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile. Si me preguntaran ¿Cómo definiría a Eduardo Galeano?, lo primero que se me ocurre es decir que no sería sencillo hacerlo. 
 
Hay muchos adjetivos que le van tan bien. Él, es simplemente como es, valiente, transparente, profundo, agudo, denunciante, rebelde ante un mundo que tiene tanto por mejorar.
 
Hoy he decidido a manera de homenaje hacer una entrevista ficticia, lo cual es totalmente irreverente, dado que yo, soy sólo un escritor silvestre que le admira, pero me tomaré el atrevimiento para hacerlo, con la única intención de darles a conocer a los lectores algunas de sus frases, que en caso de que ya las conozcan, me atrevo a decir, que son tan buenas, tan reales, tan profundas y agudas que vale la pena releerlas.
 
Aclaro entonces después de disculparme con ustedes y con el mismo Galeano, que mis preguntas son sólo un intento por acomodar cierta lógica a sus respuestas (las cuales son todas, frases auténticas de Galeano). 
 
Sin embargo estoy seguro que si esta entrevista ficticia, fuese verdadera, sus respuestas quizás serían diferentes y mucho más agudas, mismas que probablemente nos llevarían a otras reflexiones.
 
Así que así, sin más ni más inicio esta entrevista inventada por mí, pero con respuestas reales de Galeano:
 
¿Cómo se definiría a sí mismo? 
 “Soy un loco que sueña un mundo sin militares. Soy un loco enamorado de la vida”.
“Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable”
 
¿Para quién escribe usted?
“Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, que no saben leer o no tienen con qué”.
 
Entonces ¿no es usted un escritor de un determinado género?
“Por suerte creo que estoy fuera de los géneros. Y eso es el resultado de muchos años de trabajo en que fui descubriendo que lo mío era una síntesis de diferentes géneros. Una tentativa de síntesis para recuperar la unidad perdida del lenguaje humano”.
 
 ¿Por qué ser rebelde? 
 “Un hombre tiene que tener siempre el nivel de la dignidad por encima del nivel del miedo”.
“Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común”.
 
¿Cree en la libertad? 
“Quien no está preso en la necesidad, está preso del miedo: Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen”.
 
¿Cree usted que el miedo es una constante de nuestro tiempo?
“Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados”
 
¿Qué opina del hombre moderno y de la influencia de la tecnología en su desarrollo individual?
“Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha la rama donde está sentado”
“La Cibercomunidad naciente encuentra refugio en la realidad virtual, mientras las ciudades tienden a convertirse en inmensos desiertos llenos de gente, donde cada cual vela por su santo y está cada cual metido en su propia burbuja”
 
¿Podremos realmente cambiar? 
“Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de dioses, pero la verdad trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres”.
“El destino no está escrito, lo escribimos nosotros todos los días, todo el día”.
 
¿Entonces hay esperanza de que este mundo cambie para mejor?
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”
“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizás desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”.
 
¿Qué tan importante es la acción? 
“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.
 
¿Habrá entonces que perseguir nuestros ideales por más utópicos que parezcan?
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos y el horizonte se corre dos pasos, camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.
 

   Para mi sería un privilegio poder hacer una charla de café con Eduardo Galeano, y preguntarle tantas cosas, quizá algún día tenga la oportunidad de hacerlo, mientras tanto me quedo con mis preguntas inventadas y sus respuestas reales. Les recomiendo no sólo leerlo, sino escucharlo, porque para aquellos que nos gusta cuestionarnos cosas , sin duda alguna Galeano es de esos autores que nos aclara muchas cosas o mejor aún, que nos hace cuestionarnos a nosotros mismos y a nuestros paradigmas.

 

La paternidad es una decisión

Bebe1En alguna ocasión leyendo a José Luis Martín Descalzo me golpeó un concepto que expresaba en su reflexión: “ Todos los padres son adoptivos”. JLMD sustentaba que la verdadera paternidad, se reducía a una decisión, que una persona tomaba en determinado momento de su vida, en la interacción con otra persona y definía que el hecho de ser padre o madre biológica o no serlo, era una situación que carecía de importancia y yo estoy totalmente de acuerdo con él.

 

JLMD decía que había un momento en que una persona tomaba la decisión de ser Padre o Madre de una persona y que a partir de ese momento y para siempre, nada ni nadie podría hace que cambiara esa decisión, no importando lo que sucediera. JLMD decía que es momento no necesariamente se reducía al momento del nacimiento, sino que podía ser la primera vez que lo cuidaba al enfermarse o simplemente en un bello momento en el que el bebe le apresara un dedo con su pequeña mano, porque entonces lo habría atrapado de por vida.

 

Yo estoy totalmente de acuerdo con JLMD, porque para mí el ser padre o madre se reduce a una decisión y el serlo biológicamente pierde toda importancia. De hecho me impacta la claridad con que lo veía y expresaba JLMD, ya que él era otra clase de Padre (Sacerdote).  Y yo estoy convencido de que hay cosas en la vida que solamente al vivirlas podemos comprenderlas en su entera dimensión.

 

De hecho yo pienso que somos unos antes de ser padres y otros muy distintos después de serlo, ya que veremos de una forma la vida antes y después y ya nada volverá a se lo mismo porque ciertos paradigmas nos cambian de golpe y bien dice Einstein, que una mente que ha comprendido algo, se expande de tal forma que jamás puede volver a su tamaño original.

 

Incluso en nuestro México mágico se bromea mucho entre amigos, diciendo: “se ve que quieres a tu hijo, como si fuera tuyo”. Y las Respuestas a tal broma son por demás variadas e ingeniosas, pero lo importante es que en realidad el ser padre biológico no tiene mayor importancia. De hecho ser padreo madre biológicos no requiere mayor ciencia y hasta la persona menos preparada Y con la escala de valores más baja podría serlo, pero ser “Padre o Madre”, de verdad, no tiene nada que ver con la biología.

No se estudia para ser padreo madre y siempre cometemos graves errores en la tarea de educar a nuestros hijos. Joan Manuel Serrat en su hermosa canción ” Esos locos bajitos”, nos transmite con su acostumbrada sensibilidad, ciertos puntos sobre la complejidad del tema y menciona un sinfín de las afectaciones que causamos De la manera más inconsciente y amorosa en el ejercicio de nuestra paternidad, pero es motivo de otra reflexión.

 

Cosas curiosas sobre la paternidad son como aquella que dice la sabiduría popular que dice:  “Cuando un hombre comprende que su padre tenía razón, ya tiene un hijo que piensa que su padre está equivocado. En definitiva la tarea de ser padres es muy compleja y requiere de gran esfuerzo, pero la alegría que da el serlo es una de las cosas que más puede llenar el espíritu de un ser humano.

 

Concluyendo con la reflexión que nos ocupa, me atrevo a decir que hay muchos padres biológicos que no son padres y muchos si no es que todos los padres adoptivos, lo son en verdad, porque no cabe ni la menor duda de que la paternidad/maternidad es una decisión.

Gracias a la música

music

 

Siempre he profesado admiración y respeto por los músicos y yo diría que me generan cierta envidia de la buena, ya que cuando los veo expresarse veo esa metamorfosis que se da en los seres que se logra quizás sólo través del arte y me parece que en la música, en especial.

 

Nunca he tocado bien un instrumento y aunque me dicen que no canto mal, tendría que tomar muchas clases de canto para poder aspirar a hacerlo medianamente bien.

 

Como todo en la vida también admiramos todo aquello de lo cual carecemos y recuerdo que en mi juventud, en alguna ocasión al tomar café con un buen amigo, de esos que hace uno en la adolescencia y con los que desvariamos tratando de descifrar la vida, pero también con los que abrimos el corazón y comentamos aquellas cosas que nos cuestionamos , que nos preocupan o que no entendemos o quisiéramos lograr y le decía a mi amigo Indalecio:

 

“Es que si yo cantara y tocara la guitarra como tu, no habría moza en el mundo que se me resistiera y él riendo me respondía:  “Pero pero mira que pavadas dices, uno de los tipos más populares  a causa del fútbol, quejándose. Por el contrario coño!, te digo que si yo jugara al fútbol como tu, otro gallo me cantara en términos de mi porcentaje de bateo con las niñas.

 

Hoy cuarenta años después cuando lo que importa no es conquistar muchachas y después de un buen rato recorrido, sigo profesando esa misma admiración y respeto por los músicos, sólo que ahora agrego un gran agradecimiento por lo que me ha dado la música al acompañarme a través de todo éste recorrido y por ello le dedico ésta reflexión.

 

Oscar Wilde decía que: El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y de los recuerdos   y vaya que sí. ¿En cuantos momentos hermosos de nuestra vida y quizás en algunos de los momentos más sublimes de nuestra existencia, la música nos ha multiplicado el gozo y la emoción, haciéndolos mágicamente inolvidables  y acuñándoles un sello para siempre?

 

Qué liga más extraordinaria y que infinito agradecimiento no tendré por el resto de mi vida al escuchar a Rachmaninoff  (la música de la película “Pídele al tiempo que vuelva” ) si una de las tardes más hermosas de mi vida, para ser específico, un 4 de Junio del 2005, con los pies descalzos en una bella playa del caribe mexicano tomaba tomaba una de las decisiones más importantes de mi vida, escuchando un violín que nos deleitaba con ello.

 

Cuando una idea me ronda en la cabeza y me siento a escribir escuchando música instrumental, todo se vuelve magia y conecto con el sentimiento y la inspiración, al grado de escribir con fluidez ideas que de otra manera me parece que sería imposible desarrollar.

 

Claro después al leerlas y percatarme que aún cuando hay ideas que pueden interesar, me perdí en el bosque de la imaginación,  vienen las consabidas correcciones y necesarias iteraciones para tratar de lograr expresar de manera clara las mismas, sobre todo en mi caso, que soy un escritor silvestre.

 

Pero lo importante es que esa conexión y ese trance que se logra con la música, dudo mucho que se pudiese lograr sin el apoyo de éste maravilloso arte.

 

Yo dudo que otro arte nos pueda llevar a la conexión mágica a la que nos conduce la música. Daniel Barenboim en su ensayo sobre la música “ El sonido de la vida”, lo manifiesta de la siguiente manera:

 

Escuchar música implica sentir para tratar de entender la narración musical.

Escuchar, pues, es sentir y pensar, más o menos en el mismo sentido en que el sentimiento es emoción y pensamiento.Cuando surge una emoción, ésta no necesariamente tiene que estar vinculada a un acontecimiento o una persona concreta, es la participación del intelecto que vincula la emoción a una serie de circunstancias concretas y genera así un sentimiento. Este mismo proceso se produce cuando escuchamos una pieza musical”.

 

Así la música se convierte en un deleite, en una compañera ideal en nuestra vida, una cómplice que nos inspira y nos motiva, que igual nos acompaña en un viaje, en un trayecto al trabajo o como a mi me sucede algo que se vuelve parte de nuestra vida, no sólo en momentos de fiesta, sino en momentos de gran productividad e inspiración.

 

Porque así como es difícil imaginarse una boda sin música, y no imagino a un chofer de esos que manejan largas distancias para transportar mercancias de un lugar a otro, sin la compañía de su música favorita, hay quien utiliza cierta música en un sepelio para darle el último adios a un ser querido; para mí escribir acompañado de buen música instrumental se ha vuelto una necesidad que disfruto me hace estar por siempre agradecido a la música  de los

Carta a Javier “ El Chicharito” Hernández

Javier Hernandez

Para muchos fue un shock tu contratación en el Real Madrid.  No para mí. Si bien me sorprendió, mi primera reacción fue pensar:  “Que valiente eres Chicharito”…. porque no es fácil luchar por varios años por una titularidad en un equipo inglés como el  Manchester United  teniendo tantas cosas en contra y la alternativa de evitarte el mal clíma, la comida… críticas en vez de vivir cómodamente en México al jugar en cualquier equipo ganando igual o más que allá, pero gozando de la gloria de la titularidad y salir en los periódicos como héroe cada semana.

 Si ya te admiraba, ahora te admiro mucho más.  Fuiste al mundial de Brasil a luchar por México. No obstante que te dejaron (en mi opinión) absurda e injustamente como suplente.  Jamás hiciste una declaración que denotara molestia o rencor, tomando gustoso  las oportunidades que te dieron de jugar y demostraste tu valía. cualquiera que entienda un poco de fútbol sabe que el equipo mejoró cada vez que pisaste el terreno de juego.
No eres un virtuoso del manejo del balón, pero la gente que en verdad entiende de futbol sabe que las cualidades que tienes son suficientes para que cualquier presidente de equipo quisiera contar contigo.  La lógica de tu contratación desde un punto de vista netamente futbolístico, en mi opinión es muy simple:  si los campeonatos los gana el equipo que más juegos gana y los juegos los gana el equipo que más goles mete, todo equipo necesita un jugador que su especialidad sea meter goles.
Eso es lo que llamamos en jerga futbolística un “9 natural”  y lo que yo llamo un “ sicario” porque es aquél que deportivamente te aniquila.
Si, además ese sicario es un jugador que es positivo (no conflictivo), es una persona con valores, y representa muchos otros beneficios, pues realmente no cabe duda que debo aplaudir la genialidad de tu contratación.
No obstante todo lo comentado, se requiere de mucho valor de tu parte para tomar la decisión, porque se necesitan agallas y mucha seguridad para aguantar la banca. La banca duele y te resta seguridad.  Lo sé como exjugador… poco la viví, pero le hacía daño a mi autoestima, por eso aún te admiro más. Tu espíritu resiliente, tu perseverancia y extraordinaria actitud son dignas de todo respeto y admiración. Ve guardando y atesorando experiencias.  De ser posible, escribe cada vivencia buena y no tan buena, porque en algún momento de la vida las tendrás para compartirlas y motivar a mucha gente, no sólo en el ámbito deportivo, sino en cualquier otro.
Han salido muchas críticas y burlas, y habrá muchas más.  No voy a mencionar a nadie de los que han aparecido mostrando su falta de calidad con sus comentarios.  Porque, aunque tendría mil argumentos para hacerlos pedazos, ninguno está a la altura de tu calidad moral como ser humano.   Por eso, no ensucio esta carta mencionando ningún nombre. 
Sé que no necesitas que te lo diga, porque siempre nos has dado cátedra de prudencia, humildad y buena voluntad, pero no puedo dejar de pedirte que sigas siendo así y “haz caso omiso de críticas burlas y págales con una sonrisa, metiendo goles y creando oportunidades para tu equipo”.
¿Te felicito con todo mi corazón Chicharito!, estás haciendo historia, y como diría Don Quijote de la Mancha:
“Dejad que los perros ladren porque es señal de que vamos cabalgando”.