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«Un Encuentro Especial»

Hace un par de años, escribí una reflexión titulada «Coleccionar encuentros» en la que hablaba de mi afición por coleccionar encuentros, lo cual implica una interacción con personas que de algún modo dejaban un recuerdo y un aprendizaje en nuestra vida, por lo cual los consideraba atesorables.

Hace un par de semanas viví una experiencia que me marcó positivamente, sacudiéndome y  haciéndome reflexionar sobre cosas que, sin duda alguna, me impulsan a crecer como individuo.

Nos sustrajeron de nuestra actividad diaria al grupo de Directores de la empresa para la cual trabajo, para hacer un trabajo de un par de días fuera de la ciudad, con la intención de trabajar en un proceso de integración en el cual estamos inmersos en el Comité de Dirección de la empresa.

La agradable sorpresa se da cuando uno de esos días nos llevan al rancho de una familia en la cual se hacen ejercicios con caballos. El descubrir que trabajaríamos todo el día con caballos, fue una grata sorpresa para mí, ya que desde muy pequeño tuve la suerte de familiarizarme con estos maravillosos animales y sentí de inmediato ese gusto y esa sensación maravillosa que se tiene al interactuar con ellos.

Cuando nos preparábamos para hacer el primer ejercicio, platicamos un poco con las instructoras, quienes nos dieron alguna información básica sobre los caballos y la forma de interactuar con ellos, al lado de una  especie de corral enorme el cual se utiliza para competencias de salto y de adiestramiento, no sin antes hacer un pequeño ejercicio en el que identificamos varias razas de caballos, las diferencias básicas en la forma de ser y de comportarse entre ellas y la semejanza que tenemos los seres humanos con ellos, identificándonos cada uno de nosotros con determinada raza de caballo.

Una vez completado ese ejercicio, iniciamos con el trabajo con los caballos, lo cual, si fue impactante para mí que estoy verdaderamente familiarizado con ellos, imagino claramente lo que representó para mis compañeros que no están acostumbrados a convivir con ellos; debió ser exponencial el impacto y el temor que habrán enfrentado y tenido que superar.

Mientras terminaban de darnos las instrucciones, vimos como trajeron unos cinco caballos  de diferentes razas, hermosos y a la vez imponentes, llevándolos a ese gran espacio de unos 7, 000 metros cuadrados, para soltarlos dentro de él. Ver a esos cinco enormes animales correr y retozar libremente en ese gran espacio, fue algo sensacional. La gran experiencia comienza cuando nos invitan a pasar a ese gran espacio para interactuar con ellos, siendo que se encontraban en total libertad.

La cara de mis compañeros era digna de filmar y yo mismo sentí la adrenalina fluir en mi cuerpo cuando entramos en grupo para colocarnos a la mitad de dicho espacio, mientras los caballos retozaban y brincaban a nuestro alrededor. Pero la impresión fue aun mayor cuando las instructoras nos señalaron cual era nuestra primera misión y con una sonrisa abandonaron el espacio, indicándonos:   Si están listos para arrancar, su primera misión es «traernos un caballo».

Fue un momento muy especial, nos encontrábamos ante un desafío al cual jamás nos habíamos enfrentado. Yo estaba acostumbrado a montar a caballo, pero siempre me preparaban al caballo, incluso de pequeño cuando no se tiene gran consciencia del peligro estaba acostumbrado a entrar en la caballeriza de mi caballo para acariciarlo y jugar con él, pero jamás me había enfrentado al reto de interactuar con varios caballos  en libertad y menos con tan imponentes animales jugando y corriendo sin mayor control.

La Experiencia  fue única y resolvimos ese reto y algunos otros que vinieron después incrementando siempre el grado de dificultad, en cada ejercicio que nos pidieron realizar.

Pero lo interesante fue vernos reflejados en los caballos y ver la manera en la que nos relacionamos los seres humanos y como actuamos frente a los desafíos, sobre todo cuando se trata de lo desconocido y sentimos que estamos en peligro.

El encuentro me sirvió para reflexionar y profundizar en varias cosas que debo cambiar  en mi actuación personal, dentro de mi proceso de desarrollo. La experiencia fue única y  me queda claro que  no debemos de olvidar la gran necesidad de auto-observarnos, si queremos seguir creciendo como seres humanos.                    

No cabe duda que el aprendizaje se nos presenta en todo momento y por medio de  diversas formas y circunstancias, no sólo a través de la interacción con las personas, sino éste puede darse a través de cualquier cosa,  o de otros seres y además puede ser algo tan especial y sublime como ese encuentro tan especial y memorable como el que tuve con esos caballos.

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1 comment to «Un Encuentro Especial»

  • ALMA PATRICIA IZAGUIRRE

    Hola Carlos soy Alma izaguirre te queria comentar que me suspendieron en el facebook por pasar lo de no a reforma hacendaria.. ayudame como le hago para recuperar mi cuenta. mi cel es 8712113617 mi mail almapizaguirre@gmail.com saludos

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