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Cerrando ciclos

En un anterior artículo escribí acerca de la estrategia del Delfín: de la gran habilidad de éste para reconocer el movimiento del océano y saber cuándo terminar un ciclo para iniciar otro, brincando al vacío para tomar la ola siguiente y dejar la anterior.

Lo anterior implica aceptar con decisión entrar a algo nuevo dejando de lado lo anterior. Es decir: no podríamos entrar en una ola sin dejar por completo la siguiente. El problema es que no lo hacemos de esa manera.

En una ocasión me llegó por Internet un audiovisual de Paolo Coehlo que se llama Cerrando Círculos y precisamente habla de la iterativa pero inútil necesidad que nos creamos los seres humanos de volver y volver con ciertas cosas del pasado, las cuales sólo logran atormentarnos, sin ayudarnos para nada.

Por supuesto que se vale recordar, sobre todo los momentos agradables; pero eso es diferente que vivir atrapados en la nostalgia por el pasado. En pocas palabras hay que saber cuándo irse de la fiesta.

Si tomamos esa analogía, por buena que resulte una fiesta, tiene que llegar el momento de irse o de que alguien nos pida que nos vayamos y me parece siempre mejor lo primero.

Qué maravilla sería saber soltar, como dice Coehlo, verdaderamente desechar las cosas que ya no nos hacen bien, tanto relaciones, como situaciones de todo tipo: empleos, amistades, recuerdos y todo aquello que no se está renovando constantemente o que ha dejado de ser positivo para nuestras vidas.

Si aprendiéramos a vivir sólo disfrutando el presente…

En alguna ocasión, un Maestro me enseñó que aquél que vivía con una mano asiendo el pasado y con la otra tratando de alcanzar el futuro, terminaba viviendo crucificado en el presente, porque vivir con la mente fuera del presente no es realmente vivir.

Cuánta gente vive añorando la empresa del pasado en la que las cosas eran distintas y siempre mejores, viviendo en el clásico “todo tiempo pasado fue mejor”…

Por el contrario, aquellos que viven renegando del pasado y con los ojos en un futuro que seguramente nunca va a llegar –por lo menos no exactamente como se lo están imaginando, porque en lugar de disfrutar el presente y los logros del momento, en los que se está avanzando poco a poco– tienen nada más puestos los ojos en lo que quieren llegar a ser algún día, sin soltar el pasado, sin saber siquiera lo que son en ese preciso momento y sin disfrutar esos pequeños logros tan importantes que terminan por conformar algo distinto y que nunca se podría conformar de un solo golpe.

Y exactamente lo mismo nos ocurre con nuestras relaciones, mismas que tampoco disfrutamos con la intensidad que debiésemos por contaminarlas con otras cosas y relaciones del pasado, las cuales pueden incluso ni siquiera tener la importancia de las que tenemos actualmente.

Si nos diésemos cuenta de cómo contaminamos nuestro presente con esas cosas, tendríamos no solamente una vida más exitosa, sino más rica, más libre de temores y de interferencias que nos restan mucha calidad a nuestra vida.

Yo te recomiendo, querido lector,buscar en Internet a Paolo Coehlo y retomar lo que nos recomienda en su audiovisual de cerrando círculos, y buscar vivir el aquí y ahora, para ser más libres, para tener relaciones más sanas, tomando por supuesto las enseñanzas del pasado, manteniendo la esperanza para el futuro, pero siempre viviendo conscientes del presente, y aprender a cerrar los ciclos y saber cuando algo “simplemente se acabó”.

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2 comments to Cerrando ciclos

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